
¿Qué elegir, Familia o proyecto personal?
A las personas solteras que van acercándose poco a poco a la mitad de los veinte años les aparece una pregunta que acaso sea una de las preguntas más decisivas de toda su vida: ¿cómo seguir de aquí en más?
Es que los jóvenes de 25 años suelen ya haber terminado sus estudios universitarios de grado, poco a poco van despegándose del regazo protector de sus padres, emancipando su lugar como adultos en el mundo del mercado de trabajo, y al ganar unas cantidades de dinero hasta el momento inexistentes, tienen un horizonte sumamente amplio de posibilidades de acción.
¿Cuáles son éstas? Por un lado el o la soltero/a, pueden continuar sus estudios en una carrera de posgrado. Especializarse, realizar el proyecto personal de autofomentar el espíritu, formarse de un modo cada vez más perfeccionado. Muchas personas consideran que “hacer carrera” personal, tanto por una continuación de los estudios, como por la decisión de dedicar la mayor cantidad de horas en un puesto de trabajo promisorio para lograr algún día conseguir un puesto de gerente en una empresa, así como aquellos otros que prefieren la libertad del viaje, y conocer el mundo con amigos, es el mejor futuro inmediato.
Ahora bien, este tipo de decisiones más individualistas no van de la mano necesariamente de aquel otro proyecto tradicional que consideramos aún vigente, por más que ciertos fundamentos que lo sostengan ya no sean tan sólidos; nos referimos, por si no queda del todo claro, al proyecto familiar.
Este último proyecto es un proyecto de asociación colectiva, de juntarse con un cónyugue y formar una familia, tener hijos, dedicar las horas del día primero a un trabajo pero básicamente al mantenimiento vital de un hogar con hijos. Evidentemente, la inversión en horas y en dinero que una familia implica niega la posibilidad de una realización individual del ego, ahora ¿puede pensarse una posibilidad que no considere a ambos términos como opuestos?

ola chevre
muy bueno