
Un padre es un padre, nada más cierto ni más sano.
En la familia moderna, muchas veces los padres no obtienen el respeto que un hijo debiera ofrecerles. Y esta verdad innegable —ejemplos los hay de a montones, fíjense en casos cercanos a ustedes o hablen con amigos para comprobarlo— pareciera tener raíz en un problema que muchas veces es nuestro: la confusión de los roles en el seno familiar. Y es que ocurre que hoy un padre no quiere ser un padre. Hoy, un padre quiere ser el amigo de su hijo.
Que no se me malinterprete. No es que está mal querer tener una relación cercana con nuestros hijos, no. Lo que puede llegar a devenir en una situación poco feliz para los progenitores es el hecho de olvidarse de su papel como figura de bien, como ejemplo, como autoridad, en desmedro de un papá o mamá cool híperpermisivo.
Y créanlo o no, hoy los hijos parecieran disponer de los padres a piacere. De nuevo, esto es una deformación de una situación muy positiva: si el ideal es que un padre esté siempre presente, hoy los hijos hacen que su padre lo esté mediante manejos enfermizos que han sido resultado de la confusión de roles.
Porque vamos, que al fin y al cabo un padre es un padre y un amigo, un amigo. Y confundir los roles puede resultar peligroso para el funcionamiento del núcleo familiar porque trastoca las relaciones y las enferma.

[...] En otro artículo hemos visto cómo la familia moderna está cambiando. Pero antes de enfrentarnos con este cambio y de buscar la forma de adaptarnos, resulta conveniente que realicemos un repaso sobre lo que ha demostrado ser un modelo de familia que ha perdurado en el imaginario como la familia ideal. [...]
Es una realidad la que está planteada en el artículo. La triste y desamparada familia de hoy (hablo en generalidad) está caminando hacia atrás debido a la confusión de funciones en el seno de la misma. Quizá baste un poco de sentido común para aceptar los principios universales que rigen la familia y que lo han hecho a lo largo de la historia. Por supuesto, hace falta enunciarlos para conocerlos y luego, analizarlos para ponerlos en práctica.